martes, abril 24

A gritos de silencio

El móvil volvió a temblar. Era larga la noche. Dando vueltas en la cama, pensando en cómo decir lo que se siente. No hay respuesta. No va a haber respuesta. Al silencio sólo se responde con silencio. Cobardía, por haber borrado lo que salió de ella mientras los dedos se deslizaban por el teclado. El miedo, la esperanza de un futuro mejor forjado en un pasado hecho a base de fotos recortadas, de cartas rotas y agendas que acabaron en la basura. La cabeza da vueltas. ¿Para qué si el caos ya tiene teoría? ¿Para ser la misma persona incapaz de salir de su cama? Ese ser extrovertido que parece comerse el mundo cada vez que sale a la calle sobre su sempiterno tacón. Esa sonrisa abierta, esos ojos chispeantes no son más que un minúsculo punto en medio de la nada cuando la sábana del miedo la envuelve. Es la que dice las cosas a gritos de silencio y no es oída por nadie.

1 comentario:

Perceval dijo...

Supremo texto... Me identifico contigo...