LaCalleDelViento...porque en un rincón del mundo el viento susurra lo que le acontece... LaCalledelViento

martes, noviembre 10

Contigo...

Porque el amor cuando no muere mata,
Porque amores que matan nunca mueren.




jueves, noviembre 5

El mito de la Caverna


Y de repente me topé con una pared. ¿Una pared? Pero si el mundo no tiene paredes... Pero aquello era un pared rugosa, árida y fría. Cuando me quise dar cuenta y mirar a mi alrededor me percaté de que lo que yo concebía como el mundo no era más que un holograma en una cueva. No puede más que sentarme y llorar, llorar y llorar. De decepción, de pena, de frustración. ¡Tantas energías gastadas en vano, en una simple cavernucha con pretensiones de mundo!

En medio de tan histriónica escena surgió, de la nada, un genio. ¿Un genio? Sí, un genio. Yo creo que deliraba...
- Niña, deja el llanto y dime lo que deseas, salvo explicaciones. Dime lo que deseas para tí, de tí, no del mundo y por el mundo, porque como te habrás dado cuenta es sólo una caverna. - me dijo con una voz de padre nada consentidor y mucho menos asertivo.

- Yo..., yo... no sé lo que quiero- mascullé mientras empezaba mi autoanálisis.-

El genio levantó una ceja y clavo sus ojos en mis ojos, helando mi carne y avivando mi mente.

- Yo quiero ser tan inteligente como los demás creen que soy. Quiero ser tan coherente como parecen mis palabras. Quiero ser capaz de ejecutar lo que pienso. Quiero dejar de mentirme, dejar de mentirles. Quiero ser valiente de verdad. Quiero dejar de aniquilarme con cada uno de sus actos. Quiero que pare esta hiperactividad en mi amígdala. Quiero sentir y transmitirlo. Quiero que las musas no vengan sólo cuando escribo, sino cuando actúo. Quiero ser diplomática, tener tacto. Quiero dejar de esconderme detrás de una aparente vida sencilla cuando yo jamás seré sencilla. Quiero ser yo y no un personaje de este holograma podrido. Quiero ser feliz.

Y entonces explotó la cueva y salté por los aires. Y vi el mundo de nuevo. Espero que esta vez, sí sea el mundo y no que la onda expansiva me haya llevado a otra cueva.
Caminaré hasta el infinito. Sin cansarme y ojalá no encuentre más paredes que me digan que es simplemente una caverna, porque un mundo de verdad no tiene límites.

miércoles, octubre 28

Eros y Tánatos


Te sorprende, ¿no?

Esa segunda persona del singular de imperativo,
inquisidora y suplicante.
Pero sobre todo, impúdica.
Te asusta, ¿verdad?
como un cuerpo tan suave y cálido
puede hacerte sentir
el hielo y el fuego
y todo a la vez...
Es esquizoide,
sentir el edén al entrar en mis entrañas
y que se lea el dolor con una mueca macabra.
Resignate,
éste es el monstruo que tú has creado.

lunes, octubre 26

Elévame


¿Qué queda cuando ya se han vaciado las copas,

cuándo no suenan los tintineantes brindis,

cuándo tus pasos no son más que un baile

narcótico

que te lleva a un lecho frío, yermo?

No me dejes morir de fría, de seca.

Elévame,

quiero dejarte…

martes, octubre 20

Vivir o Escapar



Es el principio y el fin...
Así me siento yo, hoy...


lunes, agosto 10

Es tan sólo una señal


Esa precipitada caída por las escaleras sólo era una señal. Pero yo, incrédula e insensata, me puse en pie y seguí mi camino. Recibí la segunda señal cuando no encontraba mi maldito teléfono móvil. Pero yo, incrédula, insensata y desmemoriada, seguí mi camino. Yo no me había dado cuenta de que eran eso, señales, pero el destino aceptó mi reto. Contra todo pronóstico, llegué. Donde la sierra tiene otra cara, desde donde se ve de otra manera. Llegué al sitio donde la lógica no cala a través de su superficial piel plástica. Y perdí el reto -sin saberlo- más el 50% de propina.

miércoles, agosto 5

Esto no debería haber pasado


La luz se colaba ya por las rendijas de la persiana y le hizo abrir los ojos. ¿Qué habitación era est…? Vale, bien… Rodrigo.

Ciertamente. Allí estaba y aún con esa perspectiva etílica que le dieron los mojitos de la noche anterior, se veía perfecto en su desnudez. Dios mío, esto había pasado de castaño a oscuro. Había dormido con él. Y aunque pudiese parecer una cosa normal -dormir en la casa alguien después de una noche de copas- para ella, a sus 25 años tenía un significado mayor. Un significado que hizo que empezara a funcionar el engranaje que formaban su conciencia y su pensamiento. Buscaba su ropa interior. Estaba desperdigada por toda la maldita habitación. Se sentó en el borde de la cama. Respiró profundo para no llorar, porque el engranaje mental no hacía más que torturarla. Es cierto, tener novio y acostarse con alguien es más que reprochable, pero… ¿Que tu novio te ningunee no lo es? ¿Que sólo seas su chequera no lo es también? Maldita sea, es día 15 y no tiene un duro en la cuenta corriente… pero eso es lo de menos. El dinero se gana y se pierde y se vuelve a ganar pero cada día que te come la desidia no tiene precio. Cada mala contestación, cada desprecio, cada rechazo. Dos años, tres meses y dos semanas. Ochocientos cuatro días y sólo una mano de recuerdos memorables. Las lágrimas empañaron sus ojos de océano. Ahora no podía llorar, ¡joder! Lo iba a despertar. Es que no tendría que haber pasado todo esto, era ya la séptima vez que se acostaba con Rodrigo y ambos se llevaban prometiendo que no se volvería a repetir. Desde la primera vez.

Lo iba a dejar. Lo había decidido. Se iba a poner esas condenadas bragas y lo iba a dejar. Y no lo iba a dejar porque ella fuese una infiel, no va a colgarse la letra escarlata. Eso se terminaba porque la verdadera infidelidad no era una noche de sexo sino dos años de acritud. Porque la ultrajada era ella y se acabó. Porque lo que no debía haber pasado no eran sus encuentros con Rodrigo sino los ochocientos cuatro días que había pasado con él. Porque una historia vacía y superficial de sexo era lo que le daba sentido a toda su existencia.