martes, diciembre 14

Estilos de Vida

Probablemente tendrá ya un piso. Por aquel entonces tenía trabajo estable, coche...
Yo sólo soy una pobre ilusa con años a las espaldas y las alforjas llenas de sueños.

martes, noviembre 9

Último Requiem


Una palabra suya bastó para matarle...
Para que dejara de ser para alguien.
Y aunque la dignidad es algo de lo que nadie jamás podrá despojarte,
aceptó esa arma y apretó el gatillo.

Y es que la coherencia pierde las riendas cuando la soberbia le gana a la dignidad.
Imagen capturada de Inciclopedia.com

lunes, octubre 18



Feminidad: Copulativo --->Ser, Estar y parecer

jueves, septiembre 9

La hora de las siluetas

Faltan unos minutos para que amanezca y el paisaje infinito y ayer colmado de detalles no es más que un decorado de contrapuestos cartones. De siluetas inmoviles cruzadas por los los fríos cables de alta tensión. Las luces tintinean -cada minuto menos poderosas, luchando inútilmente contra un sol naciente pero omnipotente, que vuelve a dotar de gloria a los cartones, teñidos de gris hace apenas unos minutos-.
Como si se tratase de un impresionista francés, va coloreando, con sus rayos magistrales, en detrimento de esos danzarines puntos de color en los que son convertidos los burgos al caer la noche.

martes, junio 29

Solsticio de Verano


Y estaba allí, a la orilla del piélago. Habían pasado ya 4 meses: ese incierto mes de invierno, de lluvia sobre el cristal; la frondosa primavera, al completo, certera, dulce, que nos ha traido hasta el día de hoy. Hasta este mar donde el abrazo se hace infinito bajo este tapiz bordado de estelas. El mejor techo en que nos hayamos guarecido amando.

Estaba allí y era el día. Desde tiempos ancestrales. Del fuego y de la magia. De la luna llena. Era el día.

Y el fuego, la magia, se siente o no se siente.

El completarse, como la luna llena, sucede o no sucede.

Y te siento.

Ha sucedido.

martes, mayo 11

Cuestión de Perspectiva

Me estaba viendo, sin máscaras ni artificios, sentado en su rincón. Con una perspectiva que me hacía magnánima en mi desnudez. Le asustaba. Y a mí me asustaba su miedo, no lo entendía...

Corrí hacía el palacio nuevamente, para buscarlo, atravesándo páramos y superando espejismos. Ahora era yo la asustada: las cenicientas y los relojes no nos llevamos bien y esta vez podía ser demasiado tarde... Había demasiada gente, demasiada confusión y no logré verlo. Contra todo pronóstico me tendió su mano, y allí, mirándonos a los ojos, no había grandes ni pequeños. Magnánimo o lumpen.



El miedo era, sólamente, cuestión de perspectivas... porque el valor del alma, del amor, no entiende de heráldica.

domingo, abril 18

Sin azucarar


Simplemente me vio. Y vi como me veía. Esperé con esa sonrisa interior que crece cuando te gusta gustar. Llegó y extrañamente no lo embauqué con mis discursos prefabricados. Tampoco lo espanté con mi repertorio de excusas cáusticas. Simplemente fui lo que por suerte o por desgracia no puedo dejar de ser: esa cenicienta que zapatos en mano sale del palacio de la vanidad y el sonido.